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18/11/09

John Cassavetes, a man of his own

No encontramos una razón lógica para este post sobre John Cassavetes, aunque si debiéramos hacerlo podemos tomar como dato el que el próximo 9 de diciembre se cumplen 80 años de su nacimiento; aún así cualquier momento es justificable para celebrar a este gran director, escritor y actor que fue y sigue siendo copiado por muchos contemporáneos que buscan explicar las relaciones humanas con dramitas novelescos. Cassavetes fue uno de los pioneros del cine independiente; como actor apareció en numerosas series de televisión y en películas memorables como The Killers (1964), The Dirty Dozen (1967) y El Bebé de Rosemary (1968). Como director ganó atención con su film debut Shadows (1959) basada en ejercicios de improvisación en su estudio con actores emergentes y que después de ser premiada en el festival de Venecia fue distribuida en Estados Unidos con un número de copias reducidas aunque ganando reconocimiento de la crítica. Después del éxito de Shadows se aventuró en Hollywood con dos películas que pasaron sin pena ni gloria para después regresar con una joya independiente llamada Faces (1968). Después de Faces el neoyorquino, ya consolidado como autor y realizador, siguió cosechando éxitos con películas como A Woman Under the Influence (1974) y Opening Night (1977). El estilo de Cassavetes siempre fue característico por filmar con cámara en mano y de una manera que pareciera estilo documental, más realista a pesar de que sus historias eran ficción; concedía libertades al actor que a pesar de tener un guión detallado y preciso, este podía interpretar al personaje a su manera, cosa que rindió frutos tanto para él como para los protagonistas de sus historias, los cuales fueron premiados en múltiples ocasiones. Murió en 1989 de cirrosis víctima del alcoholismo.

Shadows se filmó con cámara en mano de 16mm y los diálogos son en su mayoría improvisados. En ella se retrata a un grupo de jóvenes neoyorquinos a finales de la década de los ’50 influenciados por la cultura beat y el jazz.



Faces es el retrato de un matrimonio fracturado que busca una cura temporal en bares, prostitutas, cócteles de pastillas y una dosis revitalizante de humor alcohólico sin esperanza.



En A Woman Under the Influence, Gena Rowlands, esposa de Cassavetes, interpreta a una esposa con una condición mental que le impide relacionarse de manera “normal” con sus hijos y su esposo. Esta es básicamente una historia de amor, no la típica historia de amor sino una historia difícil y desgastante, como se supone que es el amor. Las secuencias en las que Rowlands se desconecta del mundo y se ve poseída por improvistos brotes psicóticos son memorables.



John Cassavetes en 60 segundos:

19/10/09

Inglourious Basterds o Todos los nazis son maricas: la comedia del año

Tuvimos la oportunidad de ir a un cine barato (de precio) a ver la más reciente entrega del señor Tarantino y fue lo que esperábamos, una película más de Quentin Tarantino (y esto no es necesariamente malo). Esta es una película que ridiculiza en exceso a los nazis y los pinta de flores silvestres. Describimos a continuación algunos de los personajes importantes de la historia y los recursos de Tarantino para construir su western europeo.
Goebbels es un misógino marica que se tira a su copine con mucho esfuerzo mientras ella gime falsamente; en la mesa apenas tolera la opinión de una mujer.
El coronel Hans Landa (sin duda el mejor durante todo el film) se emociona tanto de tener al teniente Aldo Raine bajo custodia que salta, ríe y aletea como una mariposa en el valle encantado, listo para jubilarse después de traicionar a sus compatriotas. Además, ¿recuerdan el tamaño de la pipa que fuma? Sí, colosal.
Hitler se ríe como retrasado, jadeante, al ver a un soldado, que también es marica pero tan joven que aún no lo descubre, empuñar su RIFLE y disparar a todos lados y matar sorprendentemente a más de trescientos soldados enemigos.
La escena más conmovedora es, naturalmente, en el cine cuando Hitler le dice a Goebbels que la película ha sido “su mejor película”; Goebbels, el brazo derecho de Hitler, llora como una niña perdida en el bosque mientras Hitler babea por lo que ve en la pantalla. Ahora, nos preguntamos qué demonios hacía ese brazo derecho de Hitler. Tarantino dijo que no quiso mostrar más pero por favor, todos vimos sus expresiones de éxtasis puro, además estaban en un maldito palco… en el cineee.
Los recursos de siempre: despachar en un chasquido a personajes importantes de la historia (Hugo Stiglitz), tomas en cámara lenta, diálogos sarcásticos y eternos pero entretenidos, los homenajes a cineastas de la época, división de la historia en segmentos.
Sí, nos gustó Inglourious Basterds y creemos que es una muy buena película mientras se entienda que a Tarantino no hay que tomarlo tan en serio. Vayan a verla y de paso anotan los nombres que aparecen en la programación del cine de la francesa judía (y recuerden ese vestido rojo por el resto de sus vidas), son clásicos como G.W. Pabst y Leni Riefenstahl que nosotros no hemos visto pero que dicen son imprescindibles, sobretodo Pabst. Por ahí se asoma también Le Salaire de la Peur (que apareció en pantallas en el ’53), un clásico del francés Henri-Georges Clouzot. Así pues esperamos con ansias la que seguro será la obra maestra de Mr. Tarantino, Machete.

Apostilla – se nos pasó hablar de Brad Pitt aunque no hay mucho que decir: es el líder, habla pésimo italiano, no muestra sus pectorales y le mete el dedo a una alemana.